Un olor persistente a humo o a quemado que no desaparece, incluso con la chimenea apagada, es una de las señales más habituales de que el conducto necesita una limpieza. Aunque puede resultar molesto, normalmente tiene una causa clara y una solución sencilla.
Por qué huele a humo con la chimenea apagada
El olor persistente suele deberse a la acumulación de hollín y creosota en las paredes del conducto. Estos residuos retienen el olor característico del humo y, especialmente en días de humedad, pueden liberarlo hacia el interior de la vivienda incluso sin fuego encendido.
La humedad empeora el problema
En zonas como Ourense, donde la humedad ambiental es alta gran parte del año, el hollín acumulado absorbe la humedad del aire y libera el olor con más facilidad. Por eso es habitual que el problema se note más en días húmedos o de lluvia que en días secos.
Otras causas de mal olor en la chimenea
Mal tiro: si el conducto no evacúa bien el humo, parte de él puede quedar retenido y generar olores.
Nidos o restos de animales: en chimeneas poco usadas, es posible que aves o pequeños animales hayan anidado en el conducto.
Conducto sin uso durante mucho tiempo: una chimenea que lleva meses sin encenderse puede acumular humedad y olores propios del conducto.
Cómo se soluciona
La limpieza del conducto, eliminando el hollín y la creosota acumulados, resuelve la mayoría de los casos. Si el olor persiste después de la limpieza, conviene revisar el estado general del tiro y del conducto para descartar otras causas, como una obstrucción puntual o un problema de diseño de la instalación.
Si notas mal olor en tu chimenea en Ourense o alrededores, puedes contactar para revisar el estado del conducto. Llámanos al 634 035 362.